Esta foto la incluye Henry Jenkins en su esencial “Convergence culture”, un ensayo sobre cómo la información y los soportes se entrelazan en este mundo globalizado.


El libro de Jenkins narra cómo Bin Laden y Blas, de Barrio Sésamo acabaron siendo pareja artística en manifestaciones antiamericanas de todo Oriente Medio gracias a la pericia con el Photoshop de un estudiante de secundaria. En el otoño de 2001 el adolescente filipino Dino Ignacio tuvo la ocurrencia de componer un collage con la fotos de Bin Laden y de Blas y subirlo a Internet. Poco después, a miles de kilómetros de allí, un editor blangladeshí descargó el collage y lo imprimió. El amigo de Epi recorrió mucho mundo a bordo de las pancartas mientras sus creadores amenazaban con emprender acciones legales. Acciones legales, sí, pero….¿contra quién?
La globalización tiene estas cosas. Otra está ocurriendo en estos momentos: Twitter ha tomado el relevo de los breaking news y la información sobre la operación estadounidense en Pakistán y sus consecuencias circula en todas direcciones a velocidades de vértigo. La demanda, la exigencia diría yo, de nuevos datos contrastados y veraces va in crescendo. Los bulos y montajes se montan y desmontan en cuestión de horas. Y con este panorama hemos creado un sólido medio de presión civil hacia los gobiernos. Ya no son sólo los estadounidenses, sino ciudadanos de todo el mundo los que hoy reclaman honestidad y transparencia a la administración Obama a la hora de gestionar la información sobre la muerte de Bin Laden.
El mundo es, quizás hoy, un poco más libre. Y no por la muerte de un hombre.
Hasta aquí todo ha sido un corta pega ligeramente modificado por mí. Coincidencias varias me han llevado hasta esta opinión obtenida del siguiente blog http://carmelarios.com/2011/05/02/bin-laden-twitter-y-el-amigo-de-blas/. El caso es que hace unos días en una charla en Artium (por cierto para quien pueda interesarle, se consiguen créditos de libre elección pura asistiendo a ellas y generalmente suelen ser muy interesantes) la ponente mencionó este ejemplo de como la virtualidad y la realidad, a veces se entremezclan añadiendo un plus de irrealidad a la realidad. Creo que esta "anécdota", también comentada por Jenkins, merece una reflexión,pues este es precisamente uno de los peligros que las TIC conllevan; que las mentes de los educandos no sepan discernir entre lo real y lo virtual.
Imanol Bahón
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